
Cómo elegir una ventana que te aísle del ruido exterior
Ventanas CORTIZO dispone de productos capaces de atenuar hasta 50 decibelios. Esto significa que el molesto ruido del tráfico en hora punta puede reducirse considerablemente al atravesar la ventana, percibiéndose en el interior con una intensidad mucho más baja. Para comprender el rendimiento acústico de una ventana, conviene analizar las dos principales vías por las que el ruido se transmite al interior.

Difracción
La difracción está directamente ligada a la masa de la ventana. El ruido genera una vibración que se atenúa al atravesar los materiales que componen el cerramiento. Para reducir esta transmisión, la ventana debe tener una mayor masa, de modo que ofrezca más resistencia al choque de la onda sonora.

Capacidad de acristalamiento
La masa la forman los perfiles, el vidrio y los demás componentes, pero el vidrio es el elemento que ocupa mayor superficie. Por eso, el factor más importante es la capacidad de acristalamiento: cuanto mayor sea, mayor espesor podrán tener los vidrios instalados.

Recomendaciones para reducir la difracción
Instala vidrios laminados y procura que al menos uno de ellos tenga un espesor de 6 mm o más. Utiliza vidrios de distintos espesores, colocando el de menor grosor en la cara exterior, incorpora cámaras de aire de al menos 12 mm y emplea butirales especiales para atenuar la vibración.

Filtración
El ruido también puede colarse por pequeños huecos u orificios de la ventana o del cajón de persiana. Si pasa aire, pasa ruido. Una ventana abisagrada suele ofrecer mayor aislamiento acústico que una corredera, porque utiliza juntas en lugar de cepillos y consigue mayor hermeticidad.

Recomendaciones para evitar la filtración
En ventanas abisagradas, un buen valor de permeabilidad al aire es Clase 4, mientras que en correderas conviene alcanzar Clase 3 o superior. Además, es tan importante elegir una buena ventana como encargar su fabricación e instalación a profesionales especializados.